La historia de esta película es fenomenal. Blake Edwards venía de anotarse un éxito con 10, la mujer perfecta (el film que dio fama a Bo Derek, pero ¿alguien recuerda a Bo Derek y sus trencitas?) y haría inmediatamente después una de sus mejores películas, Víctor/Victoria. Pero S.O.B. (iniciales de Son of a Bitch, insulto que no requiere mucha traducción que digamos) aquí titulada “Se acabó el mundo”, era algo salvaje: una sátira con mucho veneno contra Hollywood y casi una autobiografía. Un director de cine hace una película familiar y musical protagonizada por su mujer, actriz interpretada por Julie Andrews (esposa del propio Edwards). Pero es tan mala que el realizador decide, en un golpe de genio desesperado, transformarla en una fantasía erótica. De hecho, se publicitó mucho el topless de Andrews (¡Mary Poppins al aire!). Pero igual el film no funcionó. En la Argentina, una secuencia extraordinaria y ¡final! Donde se roba un cadáver, se lo lleva de gira alcohólica y se le dedica un funeral vikingo, voló, así como un personaje completo. Es decir, con 20 (VEINTE) minutos menos, la película “argentina” terminaba muy diferente. Se estrenó, además, en mayo de 1982, plena Guerra de Malvinas. Lo más gracioso: el film, a principios de 1983, se vio en televisión nacional completo (porque la copia de la TV era la original) aunque aún giraba por cines de barrio... en versión cortada. ¡Ay, Anastasia!
Entrada sin cargo para argentinos y residentes. Solo apta para mayores de 16 años. Reservas en Entradas BA. Sujeto a capacidad de sala.
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