Esta sala está destinada a recuperar y difundir el acervo y la memoria del Centro Cultural Recoleta, un espacio emblemático del mapa cultural porteño que se ubica en un predio de 300 años de historia y que fue convento, cuartel, academia de dibujo, hospital, asilo de mendigos y de ancianos hasta convertirse en 1980 en una institución cultural. Un pasado desconocido para muchos visitantes.
La sala combina una exhibición permanente con una temporal y está dividida en tres partes. La primera refleja a través de un video y una cronología la prehistoria del edificio, el comienzo de su construcción a principios del siglo XVIII por iniciativa del comerciante español Juan de Narbona y las transformaciones del complejo edilicio hasta transformarse en un centro cultural.
La segunda narra, a través de microhistorias textuales acompañadas de imágenes, una serie de eventos destacados y algunos poco conocidos, del que fuera desde 1980 el Centro Cultural de la Ciudad de Buenos Aires (CCCBA), denominación reemplazada en 1990 por la actual: Centro Cultural Recoleta.
La tercera parte cambiará con el tiempo, al ritmo de la programación del Centro. Y estará dedicada a homenajear, mediante una exposición temporal, a los artistas que marcaron la historia del centro cultural a lo largo de más de cuarenta años y lo transformaron en un espacio mítico para las artes y la cultura del país. León Ferrari fue el primer artista homenajeado con dos grandes obras (las cajas collage “Rosas” y “Sin título”), seguido de Liliana Porter, de quien se exhibieron tres obras por cortesía de la artista y de Ruth Benzacar Galería de Arte: “Situación” (2014, técnica mixta), “Situation with Boats” (2017, acrílico y assemblage sobre libro vintage) y “El cautivo - díptico” (1988, óleo, assamblage).
Desde el 20 de marzo de 2025, el espacio rindió tributo a Narcisa Hirsch, la artista argentina de origen alemán pionera del cine experimental y el videoarte en nuestro país, fallecida el año pasado. El Recoleta la homenajeó con la proyección en formato digital del cortometraje Canciones napolitanas, realizado originalmente en 16 mm en 1970. En diciembre, llegó el tributo a Carlos Gorriarena, en el mes en que el pintor cumpliría cien años, con la exhibición de dos obras: Vidriera (2000. Acrílico sobre tela, 140 x 140 cm, Colección privada), Irisada luz del atardecer (1977. Acrílico sobre tela, 50 x 60 cm, Colección privada) y material de archivo, junto a un texto escrito por su amigo y curador de varias de sus muestras Raúl Santana (1940-2021).
El primer homenaje del 2026 es a Mireya Baglietto, artista visual argentina, investigadora y creadora del Arte Núbico. La creadora interviene el espacio temporal de la Sala Histórica con su tradicional propuesta núbica: telas pintadas que simulan un cielo recubren y cuelgan del techo y el público es invitado a percibir el espacio mediante el celular, con el vidrio de la pantalla como si fuera un espejo ubicado a la altura de los ojos. Caminar, mirar el reflejo que se produce en el vidrio del aparato y acceder a una nueva dimensión en la que se invierten las referencias tradicionales, convirtiendo el cielo en tierra. Una pequeña reproducción de los trabajos de gran formato que la artista desplegó en las salas del centro cultural en décadas pasadas.
Mireya Baglietto en el Recoleta: 1986 - 2000
La relación entre Mireya Baglietto (Buenos Aires, 1936) y el Centro Cultural Recoleta constituye un capítulo fundamental en la historia de las instalaciones de gran formato en Argentina. Durante la década de los años 80 y 90, las salas del entonces Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires se transformaron en laboratorios de percepción donde la artista, junto a su equipo, desplegó la ambiciosa arquitectura del “Arte Núbico”. Entre sus trabajos se destacan más de 30 encuentros colectivos participativos para el desarrollo de la percepción y la creatividad, que complementan y amplifican sus muestras individuales. Entre ellos figuran “La trama humana” (1989) y la emblemática “Arcoiris” (1995) en la Sala Cronopios, realizada en homenaje al 50° aniversario de la ONU. Sin embargo, fue “La Nube 4, tu espejo del universo” (1988) la que marcó un precedente histórico: una instalación de 700 m² en el ala derecha (hoy Sala Cronopios, J y C), que cubría la totalidad del recinto para disolver su estructura original. Mediante el uso de espejos, 150 mil personas vivenciaron una espacialidad dinámica e ingrávida, de la que surgieron más de 15 mil testimonios sobre esa experiencia perceptiva. Los “Espacios Núbicos” llevados a cabo en el centro cultural no fueron sólo exhibiciones sino ámbitos penetrables donde desaparecieron los ángulos rectos y los límites entre dibujo, escultura y arquitectura. Al convertir el techo en piso a través del espejo, Baglietto propuso una nueva concordancia entre lo real y lo virtual. Fue pionera en el arte participativo y la exploración de nuevas dimensiones humanas.
Investigación histórica: Valeria Bortoletto
Documentación CeDIP: Gabriel Liporace, Emiliano Sánchez, Ana Fazio
Textos microhistorias: Carolina Prieto, Andrea Santapaola, Lucía Roitbarg
Diseño gráfico: Marius Riveiro Villar
Producción general: Verónica Otero
Producción: Matías Tapia
Departamento de arte: Luis Gimelli
Video: Cristian Scriva, Juan Montes, Micaela Gorojovsky
Imágenes: equipo de fotografía CCCBA y CCR
Agradecimientos: Liliana Porter y Ruth Benzacar Galería de Arte.
A lo largo de todo el año impulsamos convocatorias abiertas y públicas para invitar a referentes culturales, colectivos, organizaciones, instituciones y artistas a proponer y llevar adelante contenidos culturales y artísticos junto al centro.
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